MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y PERIODISMO
¿CUÁL ES SU FUNCIÓN EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO?
No fue un día cualquiera. Aquel 31 de agosto de 1997 cambiaría por completo la historia de la monarquía inglesa, pues cuando la noticia de la muerte de la princesa Diana, golpea al incrédulo y sorprendido público británico, la reina Isabel II se retira tras los muros del castillo de Balmoral con su familia, incapaz de comprender la respuesta del pueblo ante la tragedia.
Mucho se ha dicho acerca del papel que jugaron los medios de comunicación en la vida de una de las mujeres más famosas del mundo: la princesa Diana.
Llamada la princesa de las contradicciones, atormentada y glamorosa, frívola y caritativa, la figura de Diana cautivó a los británicos y enamoró a los medios de comunicación, pues quien fuera fotografiada diariamente durante 17 años, protagonista de la más célebre historia de amor y odio, casi reina del imperio más antiguo del mundo, y primordialmente madre del futuro rey de Inglaterra, murió en un trágico accidente ocasionado por el acoso de unos paparazzis, dejando tras de sí a un pueblo conmocionado, confuso y levantado contra la familia de su ex marido.
En los últimos meses de su vida, Diana se vio más que nunca acosada por los medios, quienes a raíz de las desavenencias conyugales y, sobre todo, tras el anuncio de la separación la volvieron protagonista de sus portadas, pero ¿qué papel jugó la prensa después de su muerte?
Tras la noticia de la muerte de la princesa, Isabel II aparece como una reina que se aísla con su familia en su finca de Escocia después de enterarse de la tragedia. Es ahí en donde el primer ministro Tony Blair emerge como el "príncipe de la gente", empeñado en explicar a la soberana el riesgo que corre repudiando en la vida o en la muerte a la princesa Diana.
La indiferencia de la reina hacia lo acontecido no tardó en hacerse notar en las publicaciones británicas con críticas hacia la postura que adoptó, dejando de lado el sentir del pueblo inglés. Sin embargo, Tony Blair, primer ministro recién elegido, no lo visualizó así, pues él proporcionó consuelo y comprensión ante ese dolor público y privado que causó la perdida de Diana.
Los tabloides se encargaron de plasmar el “sentir” del pueblo, mostrando a una monarquía fría, y evasiva ante lo ocurrido, reprochando durante días la postura de la reina. Las fuertes críticas y presiones de la prensa llevaron a que por primera vez la reina Isabel II saliera a dar sus condolencias de forma pública, pero sobre todo que lo hiciera a una ex integrante de la monarquía.
Esta reacción de los medios de comunicación no fue solamente para hacer notar el sentir del pueblo, pues recordemos que los medios de comunicación son empresas con ánimo de lucro que deben responder al objetivo prioritario de maximizar sus beneficios. Por lo tanto, como cualquier otra empresa, tienen que cumplir con diversas funciones: Ser competitivas en el mercado, lanzar productos de calidad, generar beneficios y asegurar su capacidad de permanencia.
En parte, esto fue lo que hicieron con la muerte de la princesa, la cual al ser noticia buscaron que se convirtiera en el sensacionalismo y el escándalo que produciera una rentabilidad económica inmediata.
Considerando que dentro de los sectores económicos mundiales, el de la comunicación es el que más rápido desarrollo y crecimiento ha tenido, ocupando los medios masivos un lugar preponderante en cuanto empresa, las agencias de información se encargaron de hacer llegar lo más pronto posible esta noticia que evidentemente era rentable.
La irresponsabilidad con que se condujeron muchos de medios al realizar críticas a la reina sin conocer los motivos de sus reacciones, fueron los que llevaron al desprestigio y crisis en la que cayó la monarquía. Sin embargo, fue a través de ellos, como esta quiso reivindicarse ante un pueblo que estaba profundamente molesto y dolido por sus actitudes.
El caso de la princesa Diana es un claro ejemplo de la función de los medios y su papel, el peso que tienen en la sociedad, la manipulación empresarial que se ejecuta en ellos y la cual origina la pérdida de la independencia informativa con la que deben contar para cumplir con su base ética, ya que el mundo contemporáneo reclama sólo la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad; consciente de que las mentiras o medias verdades difundidas por diversos medios les impiden conocer la realidad, lo que realmente está sucediendo, es por ello que son denominados como el cuarto poder, pues así como pueden enaltecer a alguien, también lo pueden acabar.
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